Entrevista a Diego Lublinsky, documentalista: 1ra Parte. Buscando la vereda del sol

Peri­odista, cámara y edi­ción: Diego Braude

Cámara: Canon Vixia HF S10

Cada tanto, como quien dice la cosa, busco en la web si alguien subió mate­r­ial en video sobre Fabián Polosecki. Especí­fi­ca­mente, lo que busco son los capí­tu­los de “El otro lado” y “El vis­i­tante”. Hay notas, sí, que le rinden hom­e­naje, que nar­ran su his­to­ria… algu­nas, en ese relato, inten­tan encon­trar alguna suerte de respuesta para su final trágico.  La cuestión es que, si bien se van subi­endo videos de entre­vis­tas a Polo, fotos, y hay hasta un per­fil Face­book, de los pro­gra­mas que fueron el ave rara del ATC de Ger­ardo Sofovich en los ‘90s ape­nas hay frag­men­tos, miga­jas. Es mucha ausen­cia y mucha pres­en­cia, todo al mismo tiempo…

En una grabación de 1995, en TEA Ima­gen se entre­vista a Polo y a miem­bros del equipo. Entre ellos, está Diego Lublin­sky, uno de los tres real­izadores que tra­ba­jaron en los cic­los (los otros dos eran Nacho Garassino — a punto de estre­nar su primer largo de fic­ción, “El tunel de los hue­sos” — y Daniel Las­zlo). Ras­tre­ando a Lublin­sky, encuen­tro que está tra­ba­jando en “15 años luz”, donde gen­era un diál­ogo entre el pre­sente y el pasado al regre­sar en 2011 a los per­son­ajes que Polo entre­vis­tara para “El otro lado” y “El visitante”.

Lo que cir­cu­lan son, por fuera de la web, graba­ciones caseras de las emi­siones, y hay que saber dónde hur­gar. La señal de cable Ciu­dad Abierta (desar­tic­u­lada por el macrismo) dio una segunda chance de guardar en VHS las his­to­rias encon­tradas por Polo y equipo, pero nada más. Antes había habido una proyec­ción de capí­tu­los en la Fac­ul­tad de Cien­cias Sociales de la UBA y otra en el Museo de Arte Mod­erno de Buenos Aires. En 2005, Gus­tavo Alonso (que fuera docente de la cát­e­dra Mirada Polosecki en la Uni­ver­si­dad de La Plata) estrenó el doc­u­men­tal “La vereda de la som­bra”, donde no puede evi­tar quedar fasci­nado por esa línea difusa que según la hipóte­sis del doc­u­men­tal, Polo recor­rió y de la cual se cayó, entre el Polo per­son­aje y el Fabián Polosecki, Polito, de la realidad.

En el work in progress de “15 años luz”, Lublin­sky regresa a uno de los primeros pro­gra­mas. Busca a quienes fueron niños y ahora son adul­tos. Se cruzan las imá­genes de Polo en aquel pasado con las del regreso en pre­sente. Tiem­pos dis­tin­tos, países distintos…

El final trágico, el del sui­cidio, el de las vías del tren, gen­era fasci­nación por los inter­ro­gantes que dejó y tiene el morbo per­fecto (años antes, en uno de los capí­tu­los, uno sobre trenes — “debut tele­vi­sivo” de Los Pio­jos, con Polo y Ciro via­jando en deter­mi­nado momento en el techo de una for­ma­ción — un maquin­ista con­taba de los sui­ci­das que se tira­ban debajo del tren). Pero, si uno se con­cen­tra demasi­ado en el drama con final oscuro, es prob­a­ble que pierda de vista lo demás y sólo quede eso.

En la época de Mauro Viale y el jarrón-gate, de Jacobo Wino­grad, Natalia de Negri, Samanta Far­jat, de Gron­dona y Neustadt, de los indul­tos y los exce­sos del jet set, la era del Lanata peri­odista estrella pero todavía pro­gre, “El otro lado” y “El vis­i­tante” bus­caron las his­to­rias pequeñas, invis­i­bi­lizadas, y les dieron voz. Pero no la voz de la san­gre que chor­rea, del drama mar­ginal, de la mirada com­pungida y con­de­scen­di­ente, de la música que anun­cia lo peor. Fueron o se colaron por, como me dice Lublin­sky en la entre­vista, “la fisura en el sis­tema”. Y así como el resul­tado que se vio nos marcó a muchos, tam­bién el proyecto, el modo de laburo, el ángel o como se lo quiera lla­mar, caló en los que fueron parte. Algo espe­cial ocur­rió en esos años de tra­bajo (que nunca hasta ahora se repi­tió en la tele­visión), más allá de la amis­tad que ya unía a var­ios de sus inte­grantes, y sólo basta ver cómo los miem­bros de ese equipo tra­ba­jan jun­tos una y otra vez con el cor­rer del tiempo.  Hay una necesi­dad de retorno (de los que estu­vieron aden­tro, de los que fuimos en ese momento espec­ta­dores) que me intriga… un volver o retomar, pero siem­pre de man­eras y pun­tos de vista dis­tin­tos, algo que hace que uno siga haciendo preguntas.

Entre­vista a Diego Lublin­sky, doc­u­men­tal­ista: 2da parte. Quiénes eran, quiénes son…

Para con­tac­tar a Diego Braude, click­ear aquí

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