Sentarse a descubrir mediante la contemplación el paisaje. No moverse, aunque sea imposible. Retener los ojos en una sola dirección. Aun más que imposible. El cine esta en todas partes, nos dice Sallmann, aunque también agrega que el mundo engaña a los cineastas. ¿Donde es posible mirar sin ser engañado?
Todo esto es una mentira –forma parte de esa gran mentira-, porque es justamente aquí en donde comienza esta ficción, que tiene forma de texto pero peca de desordenado. La totalidad, lamentablemente, no está en este momento en nuestras manos.