El Quijote

Este año me involu­cré en dos proyec­tos doc­u­men­tales de temáti­cas bas­tante pesadas, que impli­can vin­cu­larse con lo peor de lo cual el ser humano es capaz. Temas que me intere­san, que me apa­sio­nan, his­to­rias que creo vale la pena con­tar. El ter­cer proyecto doc­u­men­tal en apare­cer fue per­sonal, y otra vez, como con Fab­ri­cantes de Mun­dos, me llevó a un soñador. Cenando hace un par de noches, mi vieja me decía “tiene algo de qui­jotesco y es que sos vos, el que eras de chiq­uito y de alguna man­era siem­pre fuiste”.

La brújula dice por ahí

La brújula dice que es por ahí, pero no dice nada más. Es lo que me pasa cuando empiezo un nuevo proyecto pro­pio. Primero aparece la necesi­dad, que es como la necesi­dad de comer o dormir. La difer­en­cia es que es una necesi­dad sin nom­bre, que tiene que ver con el hacer. Es como nave­gar en medio de una niebla espesa, donde de repente la aguja de la brújula se clava en un norte invis­i­ble y no hay otra que ir a explorar.

Los viajes del mago