Por un pasillo largo, dos piernas sortean obstáculos para llegar, entre barras de hierro, casilleros y una escalera infinita.
Ahí no hay romántico que le pegue con todo su amor a una mujer. No hay tango, ni Perón, ni un final trágico para quedar en la historia.
El Gimnasio es un lugar que se burla de boxeadores amateurs o se infla de futuros campeones. Suena el timbre de descanso y da el respiro para la lluvia de golpes que seguirán a continuación.
Serie fotográfica que trata de representar el esfuerzo, las frustraciones y logros en un espacio de paso o de despegue para unos pocos.
Andrés Domínguez (andres99_66@hotmail.com)
