Una casa llena de recuerdos. 1ra Parte

Entre­vista a Susana Mitre, miem­bro del equipo de tra­bajo del ex Cen­tro de Deten­ción, Tor­tura y Exter­minio “Vir­rey Cevallos”

Entre 1976 y 1983, el gob­ierno mil­i­tar trans­formó al país en una zona de guerra, a su vez divi­dida en sub­zonas, según la doc­t­rina francesa de Guerra Con­trar­rev­olu­cionaria en la cual las Fuerzas Armadas locales venían siendo instru­idas desde comien­zos de la década del ’60. El uso del ter­ror como her­ramienta de con­trol social (tam­bién a este tipo de estrate­gia se la conocía por Guerra Psi­cológ­ica) tenía por obje­tivo el even­tual autodis­ci­plinamiento de la población — de ahí que Videla, en uno de sus primeros dis­cur­sos, dijera que se le per­mi­tiría a ésta mayor par­tic­i­pación en la medida que demostrara apo­yar las acciones del gob­ierno que él encabez­aba entonces — para per­mi­tir la insta­lación de un mod­elo económico ten­di­ente a la desin­dus­tri­al­ización del país, la retrac­ción del Estado (lo que Martínez de Hoz llamó “lib­erar las fuerzas del mer­cado”) y el favorec­imiento de todo un sec­tor que sig­nificó la bru­tal ampliación de la brecha entre ricos y pobres de 9 veces en los ‘70s a más de 20 veces para el 2001 (número que no se habría mod­i­fi­cado sus­tan­cial­mente en los últi­mos años). Por ello se con­sid­eró nece­sario desac­ti­var prin­ci­pal­mente a dos sec­tores enten­di­dos como prob­lemáti­cos: el obrero y el int­elec­tual. De ahí que más del 50% de los Desa­pare­ci­dos sean obreros y estudiantes.

Las dece­nas de lo que ahora se entiende que fueron Cen­tros de Deten­ción, Tor­tura y Exter­minio se dis­tribuyeron por toda la ciu­dad de Buenos Aires (en el país se han hal­lado ya más de 500), atrav­es­ando el tejido de los bar­rios, ubicán­dose en edi­fi­cios de la Policía Fed­eral (par­tiendo de numerosas comis­arías en gen­eral a espa­cios acondi­ciona­dos espe­cial­mente, como El Atlético, en San Telmo), en hos­pi­tales y cárce­les, escue­las mil­itares (como la Escuela Supe­rior de Mecánica de la Armada, en Nuñez, flan­queada por el club Defen­sores de Bel­grano de un lado y la escuela ténica Rag­gio del otro), y tam­bién res­i­den­cias pri­vadas trans­for­madas, como es el caso del Vir­rey Ceval­los, en Vir­rey Ceval­los 630, un área den­sa­mente poblada del bar­rio de Mon­ser­rat / San Cristobal.

Cuando en la década del ’90 se buscó, y no sólo en la Argentina, la “Rec­on­cil­iación Nacional” a través del olvido, se ter­minaba de com­ple­tar el ciclo. Sin poder mirar hacia el pasado para enten­der el pre­sente (se debil­itó aun más incluso la enseñanza de la his­to­ria en las escue­las), el mod­elo económico instau­rado se volvía lo obvio, lo que hay, y la sociedad en su inmensa may­oría eligió creer en el 1 a 1 como llave de entrada al paraíso. No importaba que el comienzo de la etapa men­e­mista hubiera tenido a dos min­istros de Economía venidos de la ahora multi­na­cional Bunge y Born y que el eje­cu­tor del Plan de Con­vert­ibil­i­dad no fuera otro que Domingo Cav­allo, todos datos que establecían una con­tinuidad con lo ini­ci­ado durante la dic­tadura mil­i­tar con José “Joe” Martínez de Hoz. El miedo gen­era ais­lamiento, para­noia, negación: Los bar­rios quedaron par­tidos por el ter­ror sis­temático donde cualquier ciu­dadano era un ene­migo poten­cial, así como tam­bién por las autopis­tas que gener­aron una fisura urbana y por el desem­pleo y la pau­per­ización durante los ‘90s.

Desde 2003, a par­tir de la pres­i­den­cia de Nés­tor Kirch­ner, se ini­ció una nueva etapa (con­tradic­ciones al mar­gen), no sólo por el cam­bio de mod­elo económico, sino tam­bién mar­cado por una dis­tinta relación con la memo­ria y el debate político.

Susana Mitre par­tic­ipa en orga­ni­za­ciones sociales desde la década del ’80. Son estos gru­pos los respon­s­ables de la per­sis­ten­cia por la cual fueron hal­la­dos numerosos cen­tros de deten­ción que el gob­ierno mil­i­tar pre­tendió invis­i­bi­lizar una vez com­ple­tada su mis­ión. Parte de esa insis­ten­cia con­siste en la búsqueda per­ma­nente de tes­ti­mo­nios que den cada vez más forma al relato y puedan proveer infor­ma­ción para com­batir el anon­i­mato con que la dic­tadura cubrió a los Desa­pare­ci­dos, tanto como para poder ampliar el detalle de cómo fun­cionó el Ter­ror­ismo de Estado. La tarea dista de ser sen­cilla y no está exenta de encon­trarse con aque­l­los que siguen pen­sando que todo es una men­tira fraguada por los zur­dos, que los mil­itares fueron héroes que defendieron al país, o que tratar de recon­struir el pasado es revolver innece­sari­a­mente en la mierda.

Mitre ha entre­vis­tado a mul­ti­pli­ci­dad de veci­nos, muchos de los cuales jamás habían con­tado lo que sabían, habían visto o escuchado debido al miedo que incluso al día de hoy siguen sin­tiendo. Ha recor­rido su bar­rio, San Telmo, y ahora el de Vir­rey Ceval­los, donde se desem­peña desde hace dos años como parte del equipo que tra­baja en el exC­CD­TyE, armando activi­dades cul­tur­ales, estable­ciendo vín­cu­los con las insti­tu­cionales bar­ri­ales en gen­eral y con las escue­las en par­tic­u­lar.  Son los encar­ga­dos de con­tar la his­to­ria del Vir­rey Ceval­los, así como de recibir a aque­l­los que vis­i­tan el espa­cio, sea porque tienen algo que con­tar, por curiosi­dad histórica o porque bus­can saber si estu­vieron detenidos ahí durante el auto­de­nom­i­nado Pro­ceso de Reor­ga­ni­zación Nacional. Es una labor que lle­van ade­lante con pacien­cia de oro y en silen­cio, jun­tando piecita por piecita de un rompecabezas inacabable, sin que nadie les haga mucha prensa.

Una casa llena de recuer­dos. 2da Parte

Una casa llena de recuer­dos. 3ra Parte

Peri­odista, cámara, edi­ción: Diego Braude

Cámara: Canon Vixia HF S10

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