
Por una de esas cosas del destino, Haroldo Conti se despedía de su protagonista en el prólogo de “Mascaró” con un “Yo sé que volverás, compadre. Por eso te digo hasta siempre”. Conti, que por aquel entonces era miembro del PRT-ERP, era vigilado por la Dipba (Dirección de Inteligencia de la Policía de la provincia de Buenos Aires), que había llegado a la conclusión de que su última novela era propagadora de “ideologías, doctrinas o sistemas políticos, económicos o sociales marxistas tendientes a derogar los principios sustentados en nuestra Constitución Nacional”. […]

